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RUTA DE LA SEDA, DESCUBRELA
 Huéneja
es un lugar para deleite de los sentidos, un regreso a los orígenes,
un sitio donde sentir la vida, donde congeniarse con la naturaleza.
Enclavada en las estribaciones
del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, con una altitud
sobre el nivel del mar que oscila entre los 1.000 y los 2.700
metros, destacamos la Laguna, punto obligado de referencia, tanto
por su belleza estética como por su origen glaciar; situada
en las cotas más altas e inaccesibles de su orografía,
es un punto de silencio envolvente, de luz intensa y de serena
belleza.
Huéneja es pura
tradición e historia, prueba de ello son sus típicos
barrios, cuya estructura urbanística adopta trama concéntrica
(reticular en torno al barrio del castillo-fortaleza de Manaiya)
en su parte más antigua.
El barrio del Albaycín,
que acogía a las viviendas de los notables musulmanes es
especialmente bello por la arquitectura de las viviendas, prueba
viviente de la repoblación y fusión de culturas
del siglo XVI, con elementos arquitectónicos de claro estilo
morisco, callejuelas en ángulo y sin salida, patios con
columnas de madera, cuadras interiores y pequeños huertos...
Esta profunda y antigua
arquitectura invita al viajero a sumergirse por sus estrechas
y asimétricas calles, paredes de deslumbrante blancura
y exuberantes balcones de flores, sumergirse entre sus recónditas
esquinas e intentar percibir su historia, imaginar su leyenda.
Huéneja es donde
se saborea el pasado con la realidad del presente.
Ello se observa por su
gastronomía y su oferta de ocio: platos únicos y
típicos que nos hacen vislumbrar su pasado morisco, sus
costumbres agrícolas y ganaderas.
Mil lugares que visitar
para empaparse de su cultura y su historia.
Un
lugar para disfrutar del deporte, su complejo deportivo engloba
la más variada oferta de ocio y deporte: campo de fútbol,
pistas de baloncesto, tenis, fútbol sala, restaurante,
piscina... todo ello enclavado en una excelsa zona verde y en
el marcado estilismo de sus cuidados jardines.
Es donde hacer senderismo,
bicicleta de montaña o cualquier actividad al aire libre
se convierte en la integración con la naturaleza de la
persona.
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