ECOLOGIA Y ESPACIO NATURAL
Nos
encontramos al nordeste de la provincia de Granada, en la comarca
del Marquesado del Zenete, a una altitud de unos 1.135 m. y a 70
km de la capital.
Los primeros vestigios históricos
de este pueblo aparecieron en forma de cortijos, del Bajo Imperio
Romano, época floreciente de la que se halló un tesorillo
de monedas y alhajas, ejemplo de la riqueza de la región
y su explotación minera por los romanos. Posteriormente,
como toda la comarca, su evolución estuvo ligada a la de
Guadix.
Destacan edificios patrimoniales de interés
como el Aljibe de forma rectangular y techo curvo, de la época
morisca; la Iglesia de Nª. Sra. de la Anunciación que
fue encargada a Francisco Rodán en 1545, en la que destacan
su majestuosa torre y artesonado mudéjar que cubre su interior,
las reminiscencias árabes se reflejan en la portada, enmarcada
a semejanza del alfiz árabe de una mezquita, posee, también
un magnífico retablo barroco. Y la Ermita de la Virgen de
la Cabeza, que se alza en el cerro del mismo nombre, constituyéndose
en un perfecto mirador de todo el Zenete.
Se pueden hacer excursiones, a pie, bicicleta
o a caballo, hacia la Pantaneta, con merendero al pie de la sierra,
el área recreativa de la antigua Casa forestal y el Peñón
de la Imagen, en plena sierra, la Ruta de los Molinos Árabes
y camino de las Viñas, donde podrá refrescarse en
su fuente natural.
Entre
sus fiestas y tradiciones, perfectamente distribuidas a lo largo
del año, destacan la de la Virgen de la Cabeza, patrona del
pueblo, que se celebran el último domingo de abril, con la
representación de la" Comedia de Moros y Cristianos",
las fiestas de San Agustín el 28 de agosto, con novilladas
y encierro de reses. El 30 y 31 de diciembre se celebra la fiesta
conocida como la Carretá, en la que se va al monte a cortar
leña, que luego se cargará en una carreta para hacer
una gigantesca hoguera de Nochevieja en torno a la cual se despide
el año. Y por último, el 9 de mayo se celebra la festividad
de San Gregorio, con entrega de roscos de pan.
Y nada mejor que disfrutar de una buena
mesa, con un buen plato de choto al ajillo, unas migas de pan o
harina, unos sustentos, unas tarvinas o unas gachas, para acabar
con los roscos fritos o los panecillos. |