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 Muy
conocida por sus minas de hierro, en funcionamiento hasta hace poco
tiempo y que dieron lugar a su temprano asentamiento poblacional,
que se remonta a la época argárica. Por su cercanía,
esta villa estuvo protegida desde La Calahorra, durante la época
musulmana. Como el resto de los pueblos de alrededor, pasó
a formar parte de la Corona Castellana, para acabar formando parte
del Marquesado de Don Rodrigo de Mendoza.
Durante la época medieval hubo
un castillo, del que hoy quedan algunos vestigios. Un monumento
a destacar es la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción,
con una cúpula renacentista y el artesonado mudéjar
del siglo XVI. Cuenta la tradición que cuando San Hermenegildo
era transportado por unos bueyes para trasladarlo a otro pueblo,
al llegar los bueyes al sitio donde se encuentra la ermita estos
se pararon sin poder continuar la marcha, entonces los lugareños
entendieron que el Santo no quería abandonar el pueblo.
Si
llegamos en primavera, (13 de abril). Disfrutaremos de las fiestas
de San Hermenegildo, patrón del pueblo, con la explosión
del tradicional palo alquifeño. El 4 de Diciembre se celebran
las fiestas de Santa Bárbara, patrona de los mineros, con
una procesión por el barrio de estos y con otra en el propio
pueblo.
La visita a las antiguas minas, un yacimiento
de hierro a cielo abierto, considerado el más grande de Europa
de su estilo, les mostrará un impresionante paisaje difícil
de olvidar. Después de contemplar el lago interior formado
por el fluir de las aguas subterráneas, nos podemos adentrar
en la cara norte de Sierra Nevada, a través de las pistas
forestales, cambiando así completamente de entorno.
Finalmente, le aconsejamos que no se
vaya de Alquife sin probar su magnifico salmorejo o el choto al
ajillo, no desmereciendo en nada la posibilidad de poder tomar comidas
caseras tales como: un arroz caldoso con conejo, migas de pan, gachas
de harina de maíz, sopa de pimentón, etc.

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