En plena Alpujarra almeriense, en las laderas meridionales de
Sierra Nevada, a 1193 m. de altitud al sur del Morrón del Chullo,
encontramos esta pequeña villa de tan solo 44 km2 de superficie
y alrededor de 400 habitantes. Enclavada entre el Barranco de
Paterna y la cuesta de la Gaviarra, representa la pureza de la
cultura alpujarreña en sus gentes, su morfología y su cultura.
Además de sus hermosos rincones, podremos descubrir erdaderas
joyas patrimoniales, entre las que se cuenta la Iglesia del siglo
XVI en honor a San Juan Evangelista, declarada monumento artístico,
y que alberga entre otros tesoros un importante retablo barroco
en su Altar Mayor, de la primera mitad del siglo XVIII, acompañado
de dos menores en los laterales. No por mas modesta menos interesante,
debemos visitar también su Ermita de la Virgen de los Remedios,
patrona del pueblo a la que se rinde homenaje el segundo sábado
y domingo de mayo, celebrando las fiestas grandes, y que comparte
patronazgo con el Santo Cristo de las Penas, siendo las fiestas
en su honor la tercera semana de agosto.
Y a tan sólo 4 Km. de distancia, que recorreremos disfrutando
de su especial naturaleza, por algo está protegido por el Parque
Natural de Sierra Nevada, podremos comprobar los beneficios de
las aguas mineromedicinales, en los baños de la pequeña aldea
de Guarros, de las que hay una muestra en el propio Paterna, de
cuya
Fuente
Agria, situada en un paraje singular habilitado como área recreativa,
mana el agua ferruginosa.
La agricultura continua siendo la principal
fuente de riqueza de esta villa, gracias a la que degustaremos exquisitas
manzanas, nueces, castañas, almendras y aceitunas. El visitante
encontrará varios lugares donde probar la típica gastronomía alpujarreña:
el potaje de castañas y el de hinojos, la fritada de asadura de
cerdo con cebolla o el peculiar cocido de nabos.