LAUJAR DE ANDARAX - PUEBLO DE LA ALPUJARRA.

 
 
Estación Recreativa Puerto de La Ragua
Almería • Granada

PULMÓN DE ALMERÍA

Tras atravesar frondosos campos de almendros, álamos y viñas, anuncio del buen vino clarete de la tierra, nos encontramos con Laujar de Andarax, el mayor pueblo por población de La Alpujarra almeriense. Un hermoso paseo de árboles centenarios nos conducen hasta su plaza de toros, que encontraremos abierta si estamos entre el 15 y el 21 de septiembre, las fiestas de Nª Sra. De la Salud, las mas importantes junto con las de S. Vicente Mártir el 22 de Enero y la Semana Cultural en verano. Un poco mas adelante, La Plaza Mayor de las Alpujarras, joya del pueblo, presidida por el Ayuntamiento, que data de 1792, a cuya izquierda se encuentra la Fuente de los Cuatro Caños, de la que mana, desde 1684, agua de renombrada fama.

Laujar goza de una intensa historia morisca, de la que encontramos numerosas huellas por sus calles, por algo fue el lugar de residencia que los Reyes Católicos cedieron a Boabdil tras su rendición, y el de Aben Humeya años mas tarde, desde el que lideró la rebelión de los moriscos de La Alpujarra, y donde encontró la muerte a manos de Aben Aboo.

Del pasado mudéjar tiene la Iglesia de la Encarnación (S. XVIII) su torre, que además del rico retablo barroco, alberga una importante pinacoteca con obras de Alonso Cano.

Un paseo por el pueblo nos acabará de mostrar su rico patrimonio: el Mirador de la Vega, la Ermita de la Patrona o las Casas Señoriales de los S. XVII y XVIII. Y para disfrutar de la naturaleza, cuenta con un espléndido paraje a solo 2 Km.: el Nacimiento, área recreativa y lugar de escanso bajo los numerosos chopos, alisos, sauces y pinos, de él arrancan varios senderos de corto recorrido que permitirán a los senderistas conocer bien el medio natural de esta zona, incluyendo su fauna, entre la que encontramos jabalíes, cabras montesas, liebres, palomas torcaces y ardillas.

Y tras la caminata, nada mejor que disfrutar de una buena comida a base de gachas y acompañado de un buen vino, choto al ajillo cabañil o encebollado de matanza, acabando con los roscos de sartén, los mantecados o los soplillos.

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