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Fondón,
villa a la que están agregados los lugares de Benecid y Fuente
Victoria, está situado en un hermoso valle que se forma en las
estribaciones de Sierra de Gádor y la Cordillera de Sierra Nevada.
La localidad se integra en la Comarca de La Alpujarra, en el curso
alto del Río Andarax. Este enclave ofrece una insólita variedad
de paisajes, desde altas cumbres nevadas hasta frondosas vegas
en la ribera del río. Manantiales, arroyos y cascadas, barrancos,
laderas aterrizadas en bancales, miradores y sendas, que albergan
la riqueza y diversidad de especies animales y vegetales como
son el jabalí, la cabra montés, el búho real, plantas aromáticas
y de condimento, plantas medicinales e infusiones.
El asentamiento de grupos humanos en la zona es muy antiguo,
basado fundamentalmente en las riquezas mineras y en la actividad
agraria.
El municipio fue escenario principal en la rebelión de los moriscos
de La Alpujarra en 1.567. En el denominado "Cortijo de las Paces"
tuvieron lugar las negociaciones para la sumisión, en las que
estuvieron presentes Don Juan de Austria, el Marqués de Móndejar,
el capitán turco conocido como Abaquí y emisarios de Aben-Abóo.
A consecuencia de las guerras la aldea quedó despoblada de moriscos
y repoblada por vecinos castellanos.
Fondón conserva en la actualidad construcciones de ambas civilizaciones
como son las iglesias y ermitas de estilo mudéjar. Las casas que
habitó Boabdil durante su exilio en Fuente Victoria, escudos nobiliarios,
así como numerosas fuentes. Todo ello constituye un excepcional
patrimonio que remite a la identidad histórica de un pueblo.
Las costumbres y tradiciones arraigadas en estas montañas y valle
han proporcionado, a lo largo del tiempo, unas festividades muy
significativas para propios y visitantes, como son las fiestas
patronales de verano; San Sebastián (Fondón), Santa Rita (Benecid),
los Alcaldillos (Fuente Victoria) y otras numerosas fiestas llenas
de colorido y entusiasmo popular.
La gastronomía de esta tierra es muy rica y sugerente, con una
gran variedad y una peculiaridad inimitable. Destacan las migas,
el potaje de hinojos, la fritá gitana, el ajillo cabañil, las
gachas, los soplillos, mantecados, pebetes, meloja de miel, jamón
y embutidos, el queso y, como no, el vino.
El paisaje bucólico, la
historia, las tradiciones y costumbres y la gastronomía que ofrece
la zona la presenta especialmente atractiva para su visita, alzándose
como "rincón privilegiado" que invita a descubrir su tranquilidad
y autenticidad. |