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Relieve.
Aquí
se alza la montaña más alta de la Península,
el Mulhacén, con 3.482 m, y otras 14 cumbres que superan
los tres mil, como el Veleta (3.398 m.), la Alcazaba (3.366 m.),
o el Picón de Jeres (3.088 m.). El Puerto de La Ragua, paso
natural esta vigilado por el Chullo (2.608 m.) y el Morrón
del Hornillo (2.375 m.).
Al recorrer estos parajes, observamos
las suaves lomas que caracterizan a esta sierra silícea,
a diferencia del relieve tan agreste de las sierras calizas.
Entre estas lomas que miran al sur se
excavan profundos barrancos, en un intento de llegar hasta el mar,
no así los de la cara norte, que forman valles más
abiertos y menos profundos, que terminan en una altiplanicie, la
Depresión de Guadix-Baza, a unos 1.000 m. sobre el nivel
del mar.
La monotonía de este suave relieve
se rompe en determinados lugares, donde se producen afloramientos
rocosos o peñones, como los de la Cuerda de Fuente Fría
o el Chullo, tajos y cascajales, estos al pie del Morrón
del Mediodía y el Cerro del Almirez, producto del modelado
periglacial que sigue actuando a estas altitudes.
En
la actualidad está ausente el modelado glacial que, sin embargo,
ha dejado sus huellas en algunos relieves claramente visibles: valles
en "U", circos, lagunas, morrenas laterales y crestas,
presentes en la parte occidental de las altas cumbres.
La Laguna Seca, situada al noreste del
Chullo, no se describe, sin embargo, como una laguna típicamente
glacial, como la mayoría de Sierra Nevada, que se formaron
por la acción del avance del hielo, aunque este ha debido
tener una gran importancia en su formación.
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