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Climatología.
La aridez y la fuerte insolación
son los rasgos más característicos del clima de Sierra
Nevada.
En Sierra Nevada se reúnen una
serie de condiciones que determinan su gran diversidad climática:
situación latitudinal, enorme amplitud altitudinal y compleja
topografía.
Su posición tan meridional la
hace bastante seca: en invierno las precipitaciones son en forma
de nieve, mientras en verano (mayo a octubre) la pluviosidad es
escasa. El régimen de los vientos determina un máximo
otoñal en la solana o vertiente sur (vientos del suroeste)
y un máximo primaveral en la umbría o vertiente norte
(vientos de dirección norte y noroeste).
La gran amplitud altitudinal determina
un aumento de la insolación conforme ascendemos, dando lugar
a fuertes oscilaciones térmicas: por encima del Puerto de
La Ragua, las medias se sitúan entre los 4 y 8 ºC, por
debajo, hasta los 1.400 m. aproximadamente, entre 8 y 13 ºC
y más abajo, entre 13 y 16 ºC, siendo la vertiente norte
más fría que la vertiente sur.
Por último cabe destacar las especiales
condiciones microclimáticas que se crean en los valles y
barrancos, dependiendo de su exposición al sol.

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