Situado
dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada, pero en su parte más
desconocida, a caballo entre las provincias de Granada y Almería,
el Puerto de La Ragua es un paso natural entre dos comarcas
bien diferentes que han sabido conservar intactas, pese al paso
de los siglos, sus costumbres, sus tradiciones y su estilo de vida.
Desde sus 2.000 m. de
altura la Estación Recreativa del Puerto de La Ragua
domina arrogante la geografía que la circunda desde La Alpujarra,
las playas almerienses, el Cabo de Gata, las Sierras de Baza, Cazorla,
Segura y las Villas, el altiplano del Marquesado, hasta las cumbres
nevadas de nuestro Parque Nacional.
Lejos del bullicio que
se respira en las estaciones de esquí alpino, el Puerto de
la Ragua, dedicado a actividades deportivas compatibles con el entorno,
convive en armonía con el paraje natural que la envuelve.
Al sur, y a tan solo
15 Km., se encuentra todo el embrujo morisco que se ha conservado
durante muchos años en La Alpujarra, que se caracteriza por
un relieve accidentado salpicado de pueblos blancos que mantienen
el aroma y el encanto de una arquitectura que tiene en la inspiración,
los materiales y la estructura sus principales señas de identidad.
Profundos barrancos, terrazas y bancales, toda clase de frutales
y un peculiar sistema de regadío completan un recorrido de
indudable belleza para el visitante.
Al norte, la altiplanicie
"castellana" del Marquesado del Zenete, tierras que en
su día pertenecieron a D. Rodrigo de Mendoza, Marqués
del Zenete, y del que la comarca ha heredado el nombre, el señorío
y la grandeza. Pueblos llenos de historia, que han conocido el paso
de numerosas culturas, pueblos ibéricos, romanos, visigodos,
y, como no, la cultura árabe, de cuyas batallas con los cristianos
en época de la Reconquista aún permanecen torres,
castillos y fortalezas. La mayoría de ellas en ruinas, o
utilizados como apriscos o corrales de ganado, siendo el más
espectacular y mejor conservado el Castillo de la Calahorra, aunque
de propiedad privada.

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